Tras dos años y medio de escalada sin precedentes y en medio de la guerra con Irán y Hizbulá, el Parlamento israelí (Knésset) ha aprobado la llamada “ley de pena de muerte para terroristas”, que implica el uso de la horca para alguna de estas condenas.
La iniciativa, promovida por el partido ultraderechista de Itamar Ben Gvir, ha contado con el voto a favor de 62 diputados frente a 48 en contra. Como otras leyes polémicas, acabará seguramente en la mesa del Tribunal Supremo israelí con posibilidades de ser frenada o directamente tumbada.
Benjamín Netanyahu, que se opuso a llevar adelante una normativa legislativa al respecto en sus anteriores períodos como primer ministro de Israel (96-99, 2009-2021.) ha llegado a la sesión en la sala protegida de la Knesset (ante los misiles disparados por Irán) para votar a favor. De esta forma, ha hecho caso omiso a las reservas de expertos judiciales sobre el texto redactado -que ya fue suavizado bajo presión de Netanyahu- y los mensajes procedentes de la Unión Europea avisando de que habría consecuencias en caso de que esta ley se aprobara.
Los factores clave para esta la ‘luz verde’ a esta norma, han sido el mayor ataque armado en la historia del país (1.200 muertos y 251 secuestrados en la infiltración armada el 7 de octubre del 2023), la coalición de Gobierno más derechista, la indiferencia y ausencia de presión de Estados Unidos al respecto y la influencia de las elecciones previstas para octubre.
Según el proyecto, “el objetivo es establecer la pena de muerte para terroristas que hayan perpetrado atentados terroristas mortales, con el fin de combatir el terrorismo”. “Quien cause intencionadamente la muerte de una persona con el propósito de dañar a un ciudadano o residente de Israel, con la intención de negar la existencia del Estado de Israel, será condenado con la pena de muerte o con la cadena perpetua como únicas penas”, añade la ley, que sería aplicada en los tribunales civiles en Israel o en tribunales militares en Cisjordania, territorio bajo ley militar israelí tras su ocupación en la guerra del 67.
Los detractores de la ley recuerdan que la pena capital ya se podía aplicar en Israel de acuerdo a determinados criterios y circunstancias, aunque hasta la fecha solo se aplicó en una ocasión. Y fue realmente excepcional. Ocurrió en 1962 con el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann tras ser juzgado y condenado en Jerusalén. De ahí que denuncian que “se trata de una ley destinada solo a la campaña electoral de Ben Gvir”.
“Escuché que en la Unión Europea no les gusta esta propuesta. Y yo les digo claro que no os gusta. No os gusta que Israel se defienda, que defienda sus fronteras..(..) Hay algunos elementos en la UE que quizá les gusta vernos como en el 7 de octubre”, dijo Ben Gvir en su discurso antes de la votación, en el que agradeció el apoyo de Netanyahu. Éste declaró en una entrevista en televisión hace pocos años que Ben Gvir no formaría parte de su Gobierno. Tras las elecciones de noviembre del 2022, sin embargo, lo incluyó al depender de los escaños de su bloque con Bezalel Smotrich y de los dos partidos ultraortodoxos para volver al poder. Una parte de los diputados ultraortodoxos votaron este lunes en contra o no votaron.
El que fuera jefe del ejército y ministro de Defensa, el diputado Benny Gantz explicó su oposición a la ley: “La fuerza y la moral están unidos. Yo sé que si no somos fuertes aquí, no estaremos aquí. Pero sé que si no somos éticos, ¿qué seremos? ¿En qué nos queremos convertir? Por eso, esta ley no solo no es constitucional y antijudía sino que va contra la seguridad”.
El líder de la oposición, Yair Lapid, también votó en contra al denunciar que “es una rendición ante Hamas. Esta ley es el sueño de Hamas. Esta ley es lo que quería Hamas cuando invadió Israel el 7 de octubre”.
“Esta ley no conducirá a ninguna ejecución. Ni en Gaza, ni en Judea y Samaria, ni de terroristas ni de ninguna otra persona. Está redactada deliberadamente sin filtros ni equilibrios, con un único objetivo: asegurarse de que sea anulada”, añadió Lapid en referencia al Supremo.



