Al referirnos a la parte oscura en la historia de la humanidad, conocida como el Holocausto o la Shoá, es muy probable que nos hagamos las siguientes preguntas: ¿Qué pasó? ¿Dónde pasó? ¿Por qué pasó? Ante estas preguntas, el Pastor Felipe García Hernández (QEPD), en su momento, nos compartió las respuestas desde su punto de vista e hizo reflexionar al respecto.

¿Qué pasó?

Una nación infectada por el antisemitismo, procuró por todos los medios exterminar al pueblo judío. El antisemitismo es más que intolerancia, más que racismo, más que genocidio y más que una guerra entre etnias.

El régimen nazi procuró borrar la identidad moral, humana y espiritual de los judíos, ya qué Hitler no sólo procuró exterminarlos, sino borrar toda huella de ellos en su paso por esta tierra, como si nunca hubieran existido, pero NO LO LOGRÓ, ¡Gracias al Todopoderoso!

¿Dónde pasó?

Tuvo lugar en una Alemania llena de arte, cultura, progreso y ciencia. Lo cual demuestra que todo lo anterior, no les permitió razonar sobre el valor de la vida, ni evitar el holocausto; porque hace falta algo más a lo material e intelectual, ya que estaban vacíos del Todopoderoso.

¿Por qué pasó?

Por la crueldad y soberbia de Hitler y su gente, pero además por la indiferencia y egoísmo en ellos, que no sólo observó o leía las noticias de lo que pasaba, pero no hicieron nada. La Biblia declara que la fe sin obras es muerta, por lo cual todo pensamiento por bueno que sea, si no va acompañado de acciones, se muere.

La razón en las partes, actora y pasiva, con un factor común: No había amor al prójimo, el cual inspira para ayudar a la gente en su necesidad, y a no hacerle ningún mal. Palabras magistrales dichas por el apóstol Pablo en su carta a los Romanos 13: 8-10 “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Ya que, el amor no hace daño al prójimo y, el cumplimiento de la ley es el amor; es éste amor el que verdaderamente impide cometer atrocidades, y a la vez inspira y mueve a ayudar y bendecir a los demás, amor que solo proviene del Eterno puesto que la Biblia declara que: Dios es amor.

¡Nunca Jamás! La frase característica al finalizar todos los eventos de recordación de las Victimas de la Shoá, como Reflexiones de PAAZ, en el emblemático Museo de Antropología, se encuentra en la Biblia en el Salmo 119:93 “Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos”. Cuando olvida los mandamientos de Dios, el ser humano puede cometer lo peor.