¿Sabías que en la tradición judía la paz no es un deseo pasivo que se espera sentado, sino un deber que se tiene que salir a “perseguir”? En un momento trascendental para el diálogo interreligioso en el país, la comunidad judía de México dijo presente en un emotivo acto de unidad: la Vigilia de Oración Interreligiosa por la Paz celebrada en Coyoacán, donde el mensaje de fraternidad y acción resonó con fuerza ante líderes de diversos credos.
La voz judía en un histórico encuentro interreligioso.
El patio del exconvento franciscano de la Parroquia de San Juan Bautista, en Coyoacán, fue el escenario de la Vigilia de Oración Interreligiosa por la Paz, organizada al cumplirse 40 años de la histórica jornada de Asís (iniciativa impulsada originalmente por el Papa Juan Pablo II en 1986 para reunir a las religiones del mundo en favor de la concordia).
En este espacio de encuentro y diversidad, la representación de la comunidad judía mexicana estuvo a cargo de Benjamín Laniado, reconocido líder humanitario, quien llevó un mensaje fundamentado en los valores milenarios del judaísmo. Su intervención destacó la importancia de que la comunidad judía sume su voz y su compromiso junto a otras tradiciones espirituales para responder a los grandes desafíos del México contemporáneo.
De la palabra a la acción: El significado real de ‘Shalom’
Durante su discurso, Laniado profundizó en el concepto de Shalom, una palabra clave que ha acompañado al pueblo judío a lo largo de los milenios.
”Shalom significa paz. En nuestra tradición, la paz es mucho más que la ausencia de guerra. Es plenitud, armonía, justicia y la posibilidad de vivir con dignidad y esperanza”, recordó ante los asistentes.
Tras recitar la tradicional plegaria del Oseh Shalom (“Que Aquel que hace la paz en las alturas haga la paz sobre nosotros y sobre todo Israel”), el representante judío extendió la bendición hacia todos los pueblos y habitantes de México y del mundo.
”Ama la paz y persíguela”: Un compromiso con las familias de México
Citando las enseñanzas de los sabios inspiradas en el personaje bíblico de Aarón, el hermano de Moisés, el mensaje judío enfatizó que la paz requiere un rol activo y cotidiano.
”No dice solamente que deseemos la paz, ni siquiera que vivamos en paz. Nos pide que la persigamos. Que salgamos a buscarla, procurarla y lograrla. Porque la paz no es una actitud pasiva; es una decisión, una responsabilidad y, sobre todo, una acción”.
Esta reflexión cobró especial relevancia al unirse a las oraciones por las víctimas de la violencia en México, por las familias que sufren y, de manera particular, por las madres buscadoras que claman por verdad y justicia. La presencia judía en esta vigilia reafirmó que, por encima de diferencias religiosas o políticas, todos compartimos una misma humanidad y el deber ético de construir un país más justo.
Mensaje Completo:
Una oración por la paz.
Mensaje en representación de la comunidad judía.
Hay una palabra en hebreo que nuestro pueblo ha pronunciado durante miles de años.
Una palabra con la que saludamos, nos despedimos y expresamos uno de los anhelos más profundos del ser humano.
Esa palabra es Shalom.
Shalom significa paz. en nuestra tradición, la paz es mucho más que la ausencia de guerra.
Es plenitud, armonía, justicia y la posibilidad de vivir con dignidad y esperanza.
Quisiera compartir con ustedes una oración que nuestro pueblo ha recitado durante generaciones:
- Oseh shalom bimromav,
Hu ya’aseh shalom aleinu,
Ve’al kol Yisrael,
Ve’imru amen.
Que Aquel que hace la paz en las alturas haga la paz sobre nosotros y sobre todo Israel. Y digamos: Amén.
Y hoy quisiera extender esa oración a todos los pueblos y a todos los habitantes mexico y de la Tierra.
Hoy es tiempo de ir mas alla.
No basta con pedir la paz. Tenemos la responsabilidad de construirla.
Hace más de dos mil años, nuestros sabios nos transmitieron una enseñanza inspirada en Aarón, el hermano de Moisés:
«Ama la paz y persigue la paz».
Hasta alcanzarla.
No dice solamente que deseemos la paz, ni siquiera que vivamos en paz.
Nos pide que la persigamos.
Que salgamos a buscarla, procurarla y lograrla.
Que la construyamos activamente, incluso cuando parezca imposible.
Porque la paz no es una actitud pasiva.
Es una decisión, una responsabilidad y, sobre todo, una acción.
Y quizá el primer paso para construirla sea reconocer que, más allá de nuestras religiones, nacionalidades y diferencias, todos compartimos la misma humanidad.
No necesitamos pensar igual para vivir juntos.
Porque todos pertenecemos a una sola familia: la familia humana.
Quisiera terminar regresando a nuestra oración milenaria, pero convirtiéndola también en un compromiso:
Que Aquel que hace la paz en las alturas nos conceda la sabiduría y el valor para construirla aquí, en la Tierra.
Que nos enseñe no solamente a amar la paz, sino también a perseguirla.
Que haya paz sobre nosotros.
Que haya paz sobre todos los pueblos.
Que haya paz sobre toda la humanidad.
Shalom. Amén.

