Lo que ocurrió en Vancouver no fue solo un desplante. Fue un claro mensaje de rechazo a la tolerancia y la paz
Imagina la escena.
Un salón lleno de representantes de todo el mundo. Las cámaras encendidas. El presidente de la FIFA de pie, con la convicción de quien cree — con valentía y determinación — que el deporte puede hacer lo que la política no ha podido.
Gianni Infantino llamó al estrado a dos hombres. Jibril Rajoub, presidente de la Federación Palestina de Fútbol. Y Basim Sheikh Suliman, vicepresidente de la Federación Israelí — un ciudadano árabe-israelí, no un político, no un general, no un ministro. Un hombre del fútbol.
El gesto que Infantino pidió no era firmar un tratado. No era reconocer a ningún gobierno. No era rendirse ni traicionar a nadie.
Era simplemente esto: darse la mano.
Y entonces, Rajoub se negó.
Infantino puso su mano sobre el brazo de Rajoub. Lo invitó a acercarse. Las cámaras lo registraron todo.
Rajoub se apartó. Se alejó del estrado. Y salió de la sala.
Antes de irse, lanzó una acusación — no un argumento, no una propuesta, no una alternativa. Solo palabras cargadas de odio como justificación para rechazar lo más básico que puede pedirse entre seres humanos: un gesto.
El silencio que dejó fue más elocuente que cualquier discurso.
¿Qué nos dice ese momento?
Que para una parte de esta historia, ni el deporte es sagrado. Ni la cancha es neutral. Ni el fútbol — ese idioma universal que ha unido a enemigos históricos, que ha detenido guerras por 90 minutos — fue suficiente para pausar el odio por un segundo.
Mientras el mundo debate quién quiere la paz y quién no, mientras se llenan plazas y redes sociales con consignas, mientras se acusa y se señala en todas direcciones… en Vancouver, ante los ojos del mundo entero, la respuesta quedó grabada en video.
No hubo ambigüedad. No hubo interpretación posible.
La mano estaba extendida. Y fue rechazada.
Entonces, la pregunta es inevitable:
¿Cómo se pide paz al mundo cuando no se puede dar la mano en una cancha de fútbol?
¿Es posible la paz con quien convierte hasta el deporte en un campo de batalla?
¿O este momento dice más que mil discursos?
El video existe. El momento ocurrió. Y ahora, la palabra es tuya.
💬 ¿Qué opinas? ¿Crees que el deporte debería estar por encima de todo conflicto? Déjanos tu comentario.



