Las redes sociales están llenas de promesas de pérdida de peso rápida y “sin esfuerzo”. Pero detrás de algunos de estos productos aparentemente milagrosos puede esconderse un peligro real.
Una chica, de 15 años, residente en el norte de Israel, vio en las redes sociales un anuncio de un supresor del apetito que prometía una pérdida de peso de hasta 14 kilos en apenas 20 días. Convencida por la promesa, pidió el producto por internet y tomó varias pastillas.
Poco después, comenzó a sentir palpitaciones, sudoración intensa, aceleración del ritmo cardíaco y aumento de la presión arterial. Los síntomas fueron lo suficientemente graves como para llevarla al Rambam Health Care Campus, donde recibió atención médica de emergencia.
“Recientemente atendimos a una adolescente que fue hospitalizada después de tomar un medicamento para bajar de peso que había comprado a través de las redes sociales”, relata el profesor Ram Weiss, director del Departamento de Pediatría A y especialista en endocrinología, diabetes y metabolismo. “Llegó a Rambam con palpitaciones, sudoración y síntomas similares a los de un ataque de pánico”.
Ante la gravedad del cuadro, el equipo médico sospechó que las pastillas podían contener sibutramina, una sustancia que puede provocar efectos cardiovasculares importantes. Las pastillas fueron enviadas al Ministerio de Salud para su análisis.
Afortunadamente, Efrat fue dada de alta y se encuentra bien.
Una promesa peligrosa
El caso pone de manifiesto un problema cada vez más frecuente: productos para adelgazar que se comercializan en internet y en redes sociales sin una supervisión adecuada.
Los fabricantes ilegales cambian constantemente los nombres, los envases y las estrategias de comercialización de estos productos, que en ocasiones se presentan como suplementos “naturales”. Sin embargo, algunos pueden contener sustancias no declaradas, entre ellas sibutramina o estimulantes similares a las anfetaminas.
“Los fabricantes intentan constantemente comercializar medicamentos ilegales y peligrosos que representan una grave amenaza para la salud y la vida de quienes los consumen”, advierte el profesor Weiss. “Es fundamental actuar con cautela y evitar estos productos”.
El problema no termina con el cambio de nombre o de envase: lo que parece un producto nuevo puede contener exactamente los mismos ingredientes peligrosos.
El Rambam recomienda a cualquier persona que esté considerando un tratamiento para bajar de peso que consulte primero con un profesional de la salud y que nunca compre productos no regulados anunciados en redes sociales o provenientes de fuentes poco confiables.
Porque detrás de una promesa de “bajar de peso rápidamente” puede haber mucho más que una decepción: puede haber una emergencia médica.

